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Thursday, April 29, 2010

LA CONVERSION DE ZAQUEO

LA CONVERSIÓN DE ZAQUEO.
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LECTURA: LUCAS 19:1-10



1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.

2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,

3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.

4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle (1); porque había de pasar por allí.

5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.

6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.

7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.

8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.

9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

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VERDAD CENTRAL: Solamente los que poseen un verdadero interés espiritual alcanzarán la gracia de Dios.


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INTRODUCCIÓN: El camino que conduce a la vida eterna está plagado de dificultades y contrariedades. Solamente aquellos que están dispuestos a sobreponerse a todas las adversidades podrán coronar con éxito su carrera. El relato de la conversión de Zaqueo es un ejemplo que nos demuestra cómo debemos enfrentar algunos retos para poder alcanzar el futuro del perdón de nuestros pecados.

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CUERPO:

1. Un verdadero interés vence todas las dificultades. Zaqueo era un hombre rico de Jericó que tenía verdadero interés en conocer a Jesús. Su interés era tan real que las dificultades con que se encontró no fueron un obstáculo para anular sus intenciones de ver al Maestro. Su pequeña estatura no le permitía ver sobre la multitud (v.3); pero, usando su ingenio, pensó en subir a un árbol para poder ver desde arriba al Señor. Un rico de su categoría no fácilmente se humilla para subir a un árbol tan sólo para ver pasar a un hombre. Sin embargo, el interés de Zaqueo era tan ardiente que no le importó lo que los demás pensaran y subió al árbol (v.4). Cuando existe un verdadero interés por encontrarse con el Salvador los impedimientos pierden su valor. Ningún obstáculo ha podido detener a un alma sedienta de encontrarse con su Salvador. Pero, aquellos que tienen tan sólo un interés falso en las cosas del espíritu, la más pequeña de las excusas los detendrá para no continuar con su búsqueda.


(1) Árbol Sicómoro: Mide de 7 a 15 metros de altura. Se planta con frecuencia a lo largo de los caminos donde da una agradable sombra.


2. Dios recompensa el interés sincero. Grande debió haber sido la sorpresa de Zaqueo al ver, desde su árbol, cómo el Señor Jesús se detenía debajo de él para mirarlo y decirle: "Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa" (v.5). No había duda que Jesús le hablaba a él, pues lo había llamado por su nombre. ¡Y pensar que Zaqueo tan sólo quería ver pasar al Maestro y ahora él le decía que posaría en su casa! ¡Qué privilegio de Dios! (2) La misericordia de Dios es tan inmesurable que sabe recompensar con creces las intenciones sinceras de los hombres. Dios siempre nos da más abundamentemente de lo que pedimos o imaginamos. Zaqueo se hubira conformado con tan sólo ver al Maestro, pero ahora lo tendría de huésped en su hogar. Si nosotros somos sinceros en nuestra intención de buscar a Dios, seguramente que Él nos dará una gracia mayor que la que esperamos.



(2) Esto indica que Jesús no fue a Jericó por casualidad, sino con el propósito de buscar en particular a este pecador perdido, así como buscó a la mujer pecaminosa en Samaria (Juan 4:4). Misión de Cristo: Lucas 2:11; 19:10; Juan 3:17; Hechos 5:31; 1 Timoteo 1:15; Hebreos 7:25



3. El interés verdadero nos conducirá hasta el arrepentimiento. La prueba final del verdadero interés espiritual es que termina por conducir a las personas hasta la experiencia de la conversión. Nadie puede decir que tiene verdadero interés en las cosas de Dios si tal interés no le mueve a buscar cambios notorios en su forma de vivir. Zaqueo demostró haber cambiado de vida cuando ofreció repartir la mitad de sus bienes a los pobres y devolver cuadruplicado a los que había defraudado (v.8). No tenemos que especular sobre si la conversión de Zaqueo fue real o no, pues, el mismo Señor Jesús expresó: "Hoy ha venido la salvación a esta casa" (v.9). Si una persona ha manifestado mucho interés en los asuntos que atañen a la salvación del alma y si tal interés le ha conducido a sobreponerse a innumerables dificultades; pero, sin llegar al paso decisivo del arrepentimiento, en vano será todo lo que halla tenido que sufrir si no llega a una conversión que le haga producir frutos dignos de arrepentimiento, como en el caso de Zaqueo. La única salvación que se presenta en las Escrituras es aquella que se evidencia por medio de los frutos de justicia. (3)



(3) Frutos de personas transformadas: a) Pedro el pescador; se convierte en un hombre que aún su sombra sanaba, Mateo 26:74; Hechos 5:15, b) el endemoniado intranquilo se convierte en un discipulo calmado, Marcos 5:5-15; la mujer de Samaria de dudosa reputación se convierte en testiga de la verdad, Juan 4:17,18,29; d) Saulo el cruel perseguidor se convierte en Pablo, de tierno corazón, Hechos 9:1; 21:13.


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APLICACIÓN: Jesús finalizó su discurso en casa de Zaqueo con las siguientes palabras: "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (v.10). Que bueno es saber que existe alguien que vino para salvar a los que se habían perdido; pero, para poder encontrarse con tal Salvador, se hace necesaria una sinceridad de intención, como también, una valentía firme para sobreponerse a cualquier dificultad. ¿Hemos demostrado ambas cosas?

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